Los chiringuitos financieros, son aquellos casos en los cuales los estafadores se hacen pasar por miembros de firmas financieras internacionales supuestamente de “prestigio”. Se hacen pasar como entidades que actúan en los mercados de valores y financieros, sin estar autorizados.

Proponen a sus víctimas invertir en un supuesto producto financiero premium con alta rentabilidad, generalmente a través de aplicaciones online que las víctimas descargan para ver el “aumento en sus ganancias”, lo que los lleva a invertir más y más hasta que deciden retirar “su dinero”, momento en el que todos los involucrados dan largas a sus víctimas

prometiendo que si no retiran ahora se les dará un bonus extra o una ganancia mayor, o incluso llegando a cumplir en parte sus obligaciones.

Sin embargo, al final dejan de contestar o simplemente desaparecen tras haber obtenido un beneficio económico ilícito.

España destaca en el índice de ciberestafas. En el 2018 se reportaron 110,613 ciberdelitos. El Observatorio Español de Delitos Informáticos informó que en el 2019 los ciberdelitos crecieron a 218,302. Tras la pandemia del Coronavirus, se prevé que esa cifra sea potencialmente mayor.